El siguiente artículo está plagadito de spoilers de toda la saga de The witcher (juegos y libros). Ojocuidao!!

Decía Andrej Sapkowski, creador de la saga literaria de Geralt de Rivia, a finales de 2012, con The Witcher 2 ya en el mercado y su tercera entrega apenas anunciada (unas pocas imágenes tras un teaser de Cyberpunk 2077), en colación a los juegos de CD Projekt Red, que el juego

no es una ‘versión alternativa’ ni una secuela. El juego es una adaptación libre que contiene elementos de mi trabajo; una adaptación creada por distintos autores. Y aunque pueden relacionarse de alguna forma con la historia que se cuenta en los libros, nunca podrán aspirar a ser un capítulo. Nunca pueden añadir prólogos o precuelas”.

Continúa:

Quizá es el momento de dejar las cosas claras, ‘The Witcher’ es un videojuego bien hecho, su éxito es merecido y los creadores merecen todo el esplendor y el honor por ello. Pero de ninguna forma puede considerarse como una ‘versión alternativa’, o una ‘secuela’, de las historias del brujo Geralt. Porque eso solo puede contarlo el creador de Geralt. Un tal Andrzej Sapkowski”.

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No es rara la relación paterno-filial entre autor y obra; el haber creado y criado algo, el verlo crecer y madurar desde sus inicios, crea un apego muy especial, un amor extremo, entre los dos entes, que hace costosa la separación de todas esas páginas que tanto ha costado imaginar y dar forma estética. Como un padre sobreprotector con su todavía adolescente hija, al autor no le gustan esos jovenzuelos que le quieren “arrebatar” su creación: por miedo a perderla, pero sobre todo por miedo a que la cambien, a que deje de ser ella.

El joven que ronda a la hija es, no obstante, amable y respetuoso con ella. La lleva a dar largos paseos, a contemplar atardeceres tras excursiones por la montaña, la escucha medio embelesado pero siempre atento, intenta llevarse bien con sus amigas aunque alguna lo tenga un poco cruzado y le practica el dulce amor, no un fornicio frío sin apenas apego. Es el novio que todo padre querría para su hija, sí, pero aún así, ese padre sigue mirándolo con algo de recelo cuando pasa a buscarla para ir a cenar, a pesar de que CD Projekt Red sea ese yerno que no sólo lleva flores a la novia, sino también un pack de cervezas de importación al suegro.

Recorrer el mundo de los juegos de The witcher, controlar con el mando el avatar del brujo, es equivalente a pasar las páginas de la obra de Sapkowski. Tal cual. El grado de conocimiento de la obra original de Geralt, cómo se han trasladado los personajes (tanto en apariencia como en comportamiento), el papel de la magia, las maldiciones, el mal de ojo y la superchería, las mil y una referencias tanto a los grandes acontecimientos como a nimias anécdotas escondidas y dispersas entre las miles de páginas que conforman la heptalogía escrita, no es fruto de una simple lectura en diagonal, es fruto de un estudio concienzudo, de documentación y de búsqueda exhaustiva. Porque para extender una obra de manera coherente y que resulte verosímil con lo ya acontecido, primero hay que entenderla y conocerla. Y amarla, también. Locamente.

El respeto por la obra original es incluso patente en la estructura narrativa del videojuego, en el que no es difícil encontrar similitudes con las novelas, con una historia que transcurre de manera similar. La primera en la frente: la CGI que nos sirve de introducción en el primer The witcher reproduce el enfrentamiento entre el brujo y la estrige, hija maldita del rey Foltest, incluido en el primer cuento, El brujo, del compendio de pequeños relatos que es el primer libro, El último deseo. Las razones son varias, y van más allá de la importacia de este acontecimiento en el devenir del propio juego (de éste y del segundo). La más importante, ponernos en contexto y explicarnos qué es esto de ser un brujo. Los de CD Projekt Red son conscientes de que los libros de Geralt adolecen (adolecían) de la popularidad de otros libros de fantasía; son pocos los que conocen su mundo y costumbres. Es éste un mundo suficientemente elaborado, rico y diferente como para hacer hincapié en él; perderíamos demasiado al no meternos de lleno en la historia por no haber leído antes las novelas. Nos explican de nuevo los conflictos raciales entre los humanos y el resto de razas, capitaneados por los scoia’tael (primer capítulo de The witcher 2), cómo obran las maldiciones y el enorme poder que tienen (la maldición de Sabrina en el segundo capítulo de TW2, diferentes misiones secundarios en la tercera entrega), el vagabundeo del brujo itinerante (las cacerías de TW3), la relación entre los reinos del norte y el imperio del sur (tercer capítulo de TW2, TW3)… Suficiente información como para meternos en la historia. En una nueva historia.

En su afán por ganarse al jugador virgen, se decide, muy inteligentemente, hacer un reset. Literal: Geralt presenta un episodio de amnesia. Es la única manera de empezar una historia nueva, de conseguir que Geralt se interese por los hechos que acontecerán en TW1 y TW2. Se crea, además, una comunión entre el Geralt amnésico y el jugador mayoritario, ignorante de lo narrado en los libros: no sabemos quién es Ciri, ni Yennefer, y tampoco lo recuerda el brujo. Incluso determinados actos pueden estar justificados por la amnesia: ahí tenemos a un brujo, neutrales por lo general en todo conflicto bélico y político, como guardaespaldas del monarca de Temeria, tomando parte activa en un asalto a un castillo de un noble. No es la primera vez que Geralt se codea con la alta aristocracia, pero sí, por primera vez, toma parte activa en sus hechos, y no ejerciendo su profesión, como en el caso de la estrige de Foltest o la maldición del Erizo de Elenwald.

La historia, si bien nueva, resulta extrañamente familiar. Con un primer The witcher ejerciendo de (nueva) introducción a pilares básicos del mundo de Geralt, y un segundo juego más enfocado a los conflictos políticos, es fácil ver los paralelismos con los cuatro primeros libros de la saga. Incluso los hechos principales de aquellos tienen su réplica en los juegos: el punto de inflexión en la historia que suponen los hechos de Thanedd es similar a lo acontecido en Loc Muinne, tanto por cómo acontece (una reunión en principio pacífica que acaba yéndose de madre) como las repercusiones, principalmente dos: los hechiceros se ganan una reputación cada vez más dudosa (hasta acabar en una auténtica caza de brujas en TW3) y el allanar el camino a Nilfgaard en la invasión de los reinos del norte.

Esa invasión ejerce, no obstante, tanto en los últimos libros como en el tercer juego, más como escenario y contexto que como objetivo o problema a solucionar. Serán otros hechos acontecidos en Thanedd/Loc Muinne los que condicionarán los actos venideros de Geralt: la desaparición de Ciri y Yennefer en Thanedd y la vuelta de la memoria de Geralt, en Loc Muinne. Ambos derivarán en lo mismo: la búsqueda de Ciri. Al recobrar la memoria, Geralt se olvidará asimismo de todo ese juego político en el que se había visto envuelto: ni le atañe y le importa poco en comparación con recuperar a sus seres amados.

The-Witcher-3-Wild-Hunt-Steelbook-steelbook-no-mans-land-version-back¿Pero quiénes son esos dos personajes tan importantes para Geralt? Lo narrado al final del segundo juego no es suficiente para esclarecer los vínculos existentes entre los tres personajes, sobre todo con Ciri, que es apenas descrita como “una joven de pelo ceniciento que les ayudó a huir”. De suma importancia es, también, que el brujo recuerde al final del segundo juego, no al principio del tercero: es una clara invitación al jugador para que cambie el pad por los libros, a que se empape de los acontecimientos pretéritos al Geralt poligonal, porque si el brujo recuerda, el jugador deberá conocer lo recordado. De nuevo, esa comunión entre el personaje y el lector/jugador, esta vez menos pasiva, mucho más exigente. Sin esta lectura, no acabaremos de entender la motivación y el hilo conductor de este tercer juego, por qué Geralt busca con tanto ahínco a su antigua aprendiz. La introducción en Kaer Morhen, de apenas quince minutos, no puede pretender equipararse a los miles de páginas de los libros. Válida para hacerse una idea, pero insuficiente si se quiere disfrutar del juego al máximo.

El paralelismo del tercer juego con los últimos libros es todavía más evidente que el existente en los dos primeros juegos. Por una parte, tenemos a una Ciri que cambia constantemente de ubicación. Por otra, a un Geralt que la busca incesantemente, recabando información en unos parajes asolados por el conflicto bélico, dando lugar a un avance errático, desandando lo andado, con largos parones y cambios de ruta; es The witcher la saga que se ha subido al carro del mundo abierto con una justificación más clara, más allá de tendencias de mercado. Al paralelismo entre las acciones de los dos protagonistas, también encontramos semblanzas entre los antagonistas. El emperador Emhir busca a Ciri por motivos políticos (en los libros por ser la heredera de Cintra, reino con una ubicación estratégica muy importante, en el juego por ser heredera del trono de Nilfgaard); el hechicero Vilgefortz/ Eredin por el poder de la sangre élfica de Ciri.

Acercarse de manera óptima a la tercera entrega supone, como ya se ha dicho, un esfuerzo considerable para el jugador. Muchas páginas, muchísimos minutos de nuestro tiempo que podríamos dedicar a otros mil menesteres. En mi opinión, no obstante, merece la pena. Mucho. Porque al contrario de lo que opine Sapkowski, estos videojuegos han sabido entender y extender su obra. Se perciben como una continuación real, nunca como un añadido artificial. El autor puede dormir tranquilo: su “pequeña” está en las mejores manos.

Gruñón, ex-seguero y vinagrista converso, aunque no pocas veces sabe sacarle el lado bueno a los juegos. Visceral, de los de gritarle a la pantalla antes de que se pusieran de moda los youtubers. A pesar de todo, no es mala gente

1 Comentario

  1. Recientemente me he enganchado a los libros, y me están gustando mucho. Me habían hablado genial tanto de estos como de los juegos (que todavía no he probado lógicamente), y en cuanto acabe los las novelas a ver si le meto caña al The Witcher 3. Son unos libros que tienen una fácil adaptación a los videojuegos. No he leído mucho del artículo para no tragarme muchos spoilers, volveré cuando haya acabado las novelas 😛

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