Parece que a estas alturas los videojuegos gozan de una aceptación general fuera de toda duda. Hay quien fundamenta sus campañas promocionales creando juegos divertidos para plataformas móviles y a nivel general son una influencia estupenda para otros sectores como el cine o la música además del arte en general.

Nadie niega que el sector goza de buena salud en lo económico a pesar de que las nuevas y más valientes propuestas vienen por los proyectos independientes. Pero no pretendo hablar hoy de la falta de creatividad en el sector, que da para un artículo muy muy largo que seguramente escribiré más adelante. Hoy hablo de negar los videojuegos socialmente porque siguen estando mal vistos por mucha gente.

Concepto base: Los videojuegos siguen viéndose como una pérdida de tiempo.

Es fácil, comenta a cualquier persona que te pasaste la tarde viendo 5 capítulos (de una hora) de cualquier serie. Bien, te dirá si merece la pena y no le parecerá mal a no ser que sea una excusa para no haber acudido a una cita.

Ahora comenta a cualquier persona que jugaste 5 horas a un videojuego. El resultado es totalmente distinto. La sensación de alguien no jugador es algo muy cercano a que has estado perdiendo el tiempo.

Decir que jugamos a videojuegos es, para muchos, un erróneo síntoma de inmadurez.

En varias entrevistas de trabajo me han preguntado por los videojuegos. En una era porque optaba a un puesto de redactor en un portal. En otra era un puesto de comercial en el que el entrevistador casi intentaba convencerme que entrara en la empresa para comentar sobre su nueva PS3. En otra ocasión era porque el puesto era el de responsable de sección de FNAC. En el resto, indicar que se me da bien escribir sobre juegos tampoco me aportó gran cosa. No es un mérito, es un pasatiempo, y se asume.

Pero eso no justifica que jugar se interprete como algo para niños. Los videojuegos son, cada vez más, un producto para adultos por su contenido realista. Y así como el cine tiene todo tipo de géneros para todas las edades, aquí pasa lo mismo. El usuario medio ha madurado y el sistema PEGI ha demostrado ser muy útil en ese aspecto. Además hay muchos videojuegos que nos llevan a situaciones muy interesantes y a rememorar eventos históricos que de otra manera no llegarían de forma tan directa a ciertas personas. Los videojuegos rompen fronteras en cuanto a lo que nos pueden mostrar y en muchos casos son hasta beneficiosos si se juegan en su justa medida.

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En el caso de las chicas, algunas suelen ocultar que juegan.

Una amiga me comentaba no hace mucho que para evitar que nadie comentara nada prefería crearse un perfil de juego diferente para sus partidas. Al parecer, en su círculo íntimo, el hecho de comentar siquiera sobre videojuegos era objeto de mofa. Y comentar que algunos novios estaban enganchados o que les gustaba jugar era la comidilla en muchas ocasiones.

Socialmente, en algunos ambientes no parece ser algo positivo y la idea de que es algo infantil sigue muy arraigada. Además, el hecho de que una chica juegue parece algo que sigue siendo extraño para muchos y algo loable para el resto.

Personalmente, que una mujer juegue a cualquier juego en cualquier plataforma me parece algo absolutamente normal y hemos de conseguir que esos falsos prejuicios se olviden por completo. Que alguien juegue no es tampoco un mérito, es algo normal. Así como alguien lee un libro o escucha un disco en su tiempo libre. Y que un novio desatienda a su pareja por jugar o por hacer cualquier otra cosa no viene a ser un problema de los juegos, es un problema claro en la relación.

Odio incoherente y rechazo a los videojuegos sin justificación.

No nos engañemos, jugar no te hace más atractivo. No es algo que normalmente te haga ser más guapo ni más interesante y lo más normal es que en ámbitos ajenos se vea este entretenimiento como algo malo o simplemente como algo “que no interesa”.

Sorprende entonces que toda esta gente tenga teléfono móvil  y seguramente pase horas con el triviados, apalabrados, candy crush o angry birds…  Anda, resulta que esos juegos que parecen de mesa y con un interfaz minimalista al que invierten (invertimos) nuestro tiempo en el transporte o en los descansos del trabajo o la tarde si la tenemos libre TAMBIÉN SON VIDEOJUEGOS.

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Cielos, el universo cruje ante tan atrevida afirmación.

En definitiva, en el fondo de muchas mentes los juegos siguen siendo algo malo, dañino y en lo que invertir tiempo es algo nefasto para nuestras atareadísimas vidas. Sin embargo, no somos conscientes de hasta qué punto nuestro mundo gira en torno a los menús interactivos basados en sistemas gráficos o físicos creados a partir del concepto de los videojuegos.

Estamos en el camino correcto. Por lo menos ya no son el centro de todas las miradas cuando ocurren terribles tragedias. Poco a poco ese estigma va quedando atrás, pero todavía queda mucho por hacer.

Cada vez hay más gente que abandona los prejuicios y que juega a lo que le apetece desde la plataforma que le da la gana sin mayor problema. Además, los videojuegos unen a las personas porque no es la primera vez que jugando a algo algún niño y su padre se acercan y comentan algo cuando ando jugando con el mío en el transporte. Uno queda para jugar o ver una película o ver un partido. Incluso hay juegos más sociales que amenizan una velada.

Locutor vocacional y escritor empedernido. Lo mío es expresar lo que me gusta (y lo que no) de los videojuegos que caen en mis manos. PSN ID: Capadocius Xbox Live: Capadocius Steam: TheCapadocius

2 Comentarios

  1. En un reciente proceso de bienvenida a una consultora informática, se nos preguntaba, a un grupo de unas veinte personas, por nuestros gustos y hobbies. Deporte, fotografía, senderismo… Sólo yo mencioné los videojuegos. Dudo mil que entre tanto informático a nadie le gusten. Vamos, ni de coña.

    Es un tema que seguirá dando para debate. Me parece interesante sobre todo cómo se están extendiendo, todavía tímidamente, a nivel cultural: creativos hipsters que optan por los jueguicos como base para sus obras, el chiptune como subgénero de la música electrónica… incluso exposiciones en el MoMA.
    Esperemos que siga así, y que podamos por fin quitarnos el estigma de que los videojuegos son para críos y un pierdehoras

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  2. Es cierto que en los últimos años (sobre todo a partir de PS2) ha evolucionado mucho cómo se ve desde fuera a los videojuegos, ya no es algo sólo para niños, y cada vez hay más gente adulta o padres de familia jugando a los videojuegos. Incluso ahora con los smartphones cada vez hay más gente que echa una partida de vez en cuando (aunque personalmente prefiero que desaparecieran esos “videojuegos”, el daño que están haciendo a las consolas tradicionales es brutal, pero eso es otro asunto).

    Pero aunque socialmente no está tan mal visto como hace unos años (cuando ser jugador de videojuegos poco menos que te hacía un asesino en potencia), sí que es un tema algo tabú, parece que eres un friki que no sale de casa ni tiene relaciones personales, y por eso muchos esconden este hobby, que es tan bueno como cualquier otro. Es como Operación Triunfo, nadie lo ve, pero las audiencias eran bestiales.

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