¿Cómo hemos llegado a los videojuegos? Seguro que cada uno tiene su historia, pero en mi caso pasé por muchas fases antes de llegar a este sector dedicándome e a escribir difundiendo sensaciones, opiniones y defendiéndolo a capa y espada.

Lo reconozco, soy un carroza. Vengo de una época en la que los juegos de mesa eran la piedra angular del entretenimiento. En la que si no tenía ni un duro para comprarme juguetes era capaz de crear mis propios juegos y personajes a partir de dibujos propios.

Mis padres nunca me regalaron ni un He Man ni un Gi-Joe, por lo que pronto desarrollé el interés por crear juegos y juguetes. O la capacidad de robarle los suyos a algún compañero del colegio que tenía 10 o 15 muñecos. Total, no los valoraba. Mis skills ninja se desarrollaron enormemente.

Recuerdo haber creado mi propia versión de D&D Homemade Edition con un Elfo, Enano y Guerrero que dibujé. Pegué esos dibujos en la contraportada de una carpeta de tapa dua y los recorté quedándome unas fichas interactivas artesanales muy apañadas para estar hechas por un niño.

Luego me aficioné a los juegos de rol, pero no tenía un grupo fijo con quien jugar por lo que leía todas esas historias y tramas sugeridas en los libros y creaba otras imaginarias. Mi afición se fundamentó en un concepto: crear historias.

Durante algún tiempo, esta afición convivió con los libros de “Elige tu propia aventura“, haciendo de la experiencia de toma de decisiones una parte fundamental de mi infancia.

Los juegos y la imaginación son parte fundamental del desarrollo de un niño. Pero inculcar no debe convertirse en obligar. A mi no me inculcaron demasiado por lo que me convertí en un autodidacta y en un cleptómano honrado (en realidad, al robar a aquél compañero le estaba haciendo un favor). De verdad, si me conocisteis de pequeño y os faltó algún Gi-Joe, seguramente os lo robé yo. Algunos los regalé y otros los heredó mi hermano.

En qué momento dejé los juguetes para pasarme a videojuegos es un dato que no recuerdo, en mi caso el contacto más directo con los videojuegos fue algo tardío. Luché por tener una gameboy y mi NES / Master System, fueron pequeños triunfos ante la adversidad. No me los podía permitir y mis padres nunca tuvieron la más mínima intención de comprar ninguna consola.

Y es que los juegos de mesa han seguido ahí. Los abuelos de los actuales videojuegos son los juegos de mesa clásicos; los juegos de cartas y otros que se han ido añadiendo a las partidas en familia o entre amigos. Oh amigos, esas partidas al Hero Quest con sus tableros y aventuras, muero de morriña con todos esos buenos recuerdos.

Es curioso como los juguetes pasaron de moda al madurar. Los libros de tu propia aventura quedaron atrás como afición juvenil. Pero los videojuegos nunca pasaron de moda y los juegos de mesa con sus tableros, fichas y dados se mantuvieron hasta el día de hoy. Como si el pasado y el presente estuviesen relacionados de una forma íntima, no por nada hemos de recordar que la segunda parte de la palabra videojuegos es precisamente JUEGOS. Y que la diversión / entretenimiento es la parte fundamental que ha prevalecido como elemento fundamental en ambos productos.

Con el tiempo, muchos de esos juegos de toda la vida dieron pie al género de los juegos de mesa digitales en el que casi todos los clásicos tienen representación. Algunos en formato PC o Consola, otros en formato smartphone o tablet. Potenciados por la vertiente multiplayer de muchos de ellos, fomentando la sana competitividad.

¿Os hace una partida?

De juegos a videojuegos

Locutor vocacional y escritor empedernido. Lo mío es expresar lo que me gusta (y lo que no) de los videojuegos que caen en mis manos. PSN ID: Capadocius Xbox Live: Capadocius Steam: TheCapadocius

1 Comentario

  1. Creo que gran parte de aficionados a los videojuegos hemos tenido un pasado parecido. Aficionados al rol de tablero, con el máster. Algo que ahora es bastante normal, antes era de frikis. Recuerdo cuando íbamos unos cuantos a locales que el Ayuntamiento de mi localidad prestaba a tales fines. Igual que creábamos nuestras historias con personajes de lego o similares.

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