Las mejores anécdotas del equipo de Radical Reset jugando a Super Mario Bros.

Albert Gasset Mi anécdota tiene más que ver con mi vida que con Mario pero van íntimamente ligadas.

Mi primera consola fue Nintendo NES y mis primeros juegos fueron Mario Bros y Rad Racer por lo que los exprimí a tope. Era espectacular descubrir todos los secretos del juego por ti mismo , en esa época donde Internet no existía y la frustración se convertía en tenacidad para pasarse esa pantalla infernal que se te resistía. Bueno en definitiva que me lo pase muchas veces y mejorando la manera de jugar poco a poco.

Todo esto nos lleva al año 1991 donde al llegar a la discoteca donde iba siempre, veo que están haciendo la siguiente promoción:

Jugar al primer nivel de Mario y hacer la mejor puntuación posible sin morir. Y los tres primeros  se llevaban una Game Boy. Dije esta es la mía y me entretuve a recoger todas la monedas matar todo bicho viviente vamos que quede primero destacadísimo. En definitiva que conseguí una Game Boy junto con el juego Tetris. El haberme pasado tantas veces el juego me sirvió para algo más que disfrutar y fué para conseguir una nueva máquina para jugar!

M1

Xavi Capadocius Ay Mario, amigo mío. Lo que tuve que pelear para conseguir una NES y hasta que no la conseguí la de veces que me escapé a casa de los amigos para poder jugar. Amistades que se fraguaron a base de plataformas, setas, tortugas lanza boomerangs, banderas sobre las que saltar y mil elementos más de un universo que forma parte de mi vida de una forma sutil pero inevitable.

Eres universal y eres para siempre, por muchos años más saltando de tubería en tubería para rescatar a la princesa y por muchas entregas más de tus aventuras que nunca necesitarán ser fotorealistas, solo necesitarán una plataforma en la que puedan ser disfrutadas por la legión de fans de todas las edades.

Ah sí, mi anécdota. Bueno, andaba yo volviendo de la calle una mañana y una vecina abuela del piso de arriba andaba haciendo limpieza de los trastos de sus nietos porque se habían ido a vivir a otra ciudad y le habían dicho que se deshiciera de todas las cosas. Sin comerlo ni beberlo me vi con una caja de cartón en mis manos que abrí como si de un tesoro se tratara. Y es que lo que allí dentro encontré cambió mi vida para siempre: varios libros de “Elige tu propia aventura” en castellano y en catalán (rojos y azules) que obviamente aún consevo.

Y allí, debajo de aquellos maravillosos libros estaba. Como si se hubiera materializado de la nada. Debía ser el año 91 o 92 y yo no tendría más de 10 años. Allí estaba, sin abrir, el cartucho de Super Mario Bros 3. Creo que nunca había corrido tanto ni tan rápido en dirección a casa de mi amigo. Creo que excepto Baldur’s Gate 2, no he quemado tanto un juego en mi vida.

M2

Carles Singla Todo empezó en el verano del 91… Verano en el que acabé la EGB y empecé el BUP. Durante esos meses quedábamos con los colegas y una de las cosas que hacíamos era jugar a la consola… Allí descubrí a este señor bigotudo, saltarín y risueño cuyo objetivo era pasar mundos fantásticos y recoger el máximo de monedas. Nunca pensé que dar cabezazos a muros y pisar animales de origen más que extraño llegara a cumplir 30 años. Jugué tanto que por las noches, ya en la cama y con los ojos cerrados, sólo veía setas, Marios, monedas, tortugas,… Parecía estar en su mundo, hasta llegué a correr tras él en un mundo de 2D!!!

Luego pensé… “¿Qué tal si cambias de juego?” Empecé con el Tetris en la GameBoy y acabé igual! Sin remedio…

Juankius Mi primera consola fue la Nes así que el primer Mario al que jugué fue al primero y recuerdo pasarme el juego la primera vez y el momento de descubrir que podías seleccionar en que nivel empezar y con cuantas vidas… Fue épico ir a lo loco sabiendo que tenías 99 vidas y daba igual morir. Nunca he sido un speedruner pero recuerdo poner el cronómetro y ver cuanto tardaba en pasarme algunas fases. Hablar de Mario siempre me devuelve a la infancia y me hace sentir viejo y a la vez orgulloso de haber empezado casi donde todo empezó a mejorar en videojuegos! Pdt: no tengo la wii u pero para recordar esos tiempos me compre el otro día el amiibo 30 aniversario de Mario y queda genial en mi estantería friki xD

Pedro Hernández  Después de más de 20 años jugando a Mario Bros, cuando me pidieron que contase una anécdota jugando a esta franquicia, estuve repasando mentalmente las horas y horas de juego que he dedicado en mi vida al menudo fontanero y su hermano… Y no logré encontrar ninguna, pero me di cuenta que hacía más de 21 años que llevaba jugando con ellos sin cansarme en absoluto, comprando la mayoría de sus juegos y viendo como podía disfrutarlos con 2 años y sigo haciéndolo con 23. ¿No es esa, la mejor anécdota posible?

SMB MAPA

Toni Perez Vaya la verdad por delante, siempre he sido más de Sonic que de Mario, en parte por motivos circunstanciales: la entrada de la Master System 2 en casa se debió más a envidia vecinal que a otra cosa, y si los del 5º 1ª se habían hecho con una, nosotros no podíamos quedarnos rezagados. La apuesta seguera no se restringió a nuestro bloque de pisos, y era bastante habitual que la chavalada del barrio en aquellos inicios de los 90 se dejara seducir por el cacharro bizarro con el botón de pausa en la propia consola y juego en memoria, propiciando el sano intercambio de juegos e impresiones. Incluso la oferta de juegos en alquiler era más rica para la 8 bits de SEGA.

Dado un escenario tan adverso, eran pocos los que apostaban por la NES. Sólo uno de los parroquianos del parque que solíamos frecuentar recibió como regalo de reyes una flamante “caja de zapatos” con el pretencioso simbolito de Seal of Quality de Nintendo. Nada peor que ser nintendero en ese contexto; incluso los gordos con gafas y problemas de dicción eran tratados con menos crueldad que los que preferían a un señor con bigote antes que al molón erizo azul punky.

Pese a nuestras bromas pesadas y mofas, invitar a los colegas para enseñar la nueva adquisición era un ritual solemne, litúrgico y obligatorio, por lo que no tardamos en presentarnos en su casa. Tras la retaíla de normas por parte de la madre, normalmente concernientes al sofá, comprobamos impávidos la pochez del título con el que estrenó la consola, un tal Rush’n attack, una sosería presentada además en el peor de los escenarios: una tele de 14″ con cuernos. Y sin bocatas de Nocilla. Una mala tarde la tiene cualquiera, como diría aquél.

Transcurridos unos meses, obviando el desfallecimiento y en un ejercicio de valentía, el irreductible chaval, en su afán por demostrarnos que su consola era también merecedora de halagos y vítores, volvió a invitarnos para probar el Super Mario Bros recién adquirido (o prestado, a saber). Sin apenas más referencias que algún texto de la Hobby Consolas, y a pesar de una primera impresión un tanto fría, por un acabado gráfico un tanto monocromático en comparación con los juegos más modernos de la MS, a medida que nos turnábamos las vidas caíamos progresivamente en el influjo plataformero. Ese punto de dificultad puñetero y viciante, ese atajo secreto del mundo 1-2, la mecánica de sprint y salto, o un poco de cada, nos imbuyó de un sentimiento que creíamos imposible hacía apenas unos meses: envidiar la “caja de zapatos”. Los ruegos por volvernos a invitar a su casa eran constantes, de acoso y orden de alejamiento, casi; ante nuestra insistencia nos presentamos en alguna ocasión más, las suficientes para explorar dos o tres mundos adicionales y acabar de caer rendidos ante la obra inmortal de Miyamoto.

A pesar de no haber apostado casi nunca por consolas de Nintendo, siempre he intentado jugar de una u otra manera (intercambio de consola mediante, principalmente) a algunas entregas de Mario. Ese puntito de envidia sigue ahí, esas ganas por completar más mundos, descubrir más secretos, se resiste a abandonarme. Y yo que me alegro.

Mario 30

Si te gustó el post no dudes en apoyarnos en las redes sociales:

O comparte en:

Gruñón, ex-seguero y vinagrista converso, aunque no pocas veces sabe sacarle el lado bueno a los juegos. Visceral, de los de gritarle a la pantalla antes de que se pusieran de moda los youtubers. A pesar de todo, no es mala gente

1 Comentario

  1. Yo al ser más seguero que nintendero (ahora se suele llamar Pikmin, pero bueno), me he perdido multitud de juegazos. Igual que ahora la moda es la “Play”, por aquél entonces la MS al menos en mi círculo de amistades (más bien escaso) se llevaba más Sega que Nintendo, por lo que me hice con la 8 bits de Sega en detrimento de la NES. Con unos padres que nunca han entendido esto de jugar a los marcianitos, decir que quería otra consola era peligroso para la salud. Si bien lo que jugué a los Mario de NES me dejaron muy buena sensación (especialmente el 3), fue en SNES cuando la calidad llegó a ser suprema.

    E igual que no me arrepiento haber apostado por MS, sí que hubiera preferido hacerme con SNES en lugar de MD (gran consola, pero al lado de la SNES…). Los Sonic de MD eran geniales (mi favorito es el 1), pero al lado del Super Mario World y del Yoshi’s Island quedaban empequeñecidos. Y mientras que Sonic después de MD fue en decadencia, la saga de Nintendo ha sabido mantenerse igual de joven. Luego es cuestión de gustos si prefieres un Mario en 2D o 3D (personalmente me quedo en 2D), pero cada uno tiene lo suyo, y es una saga que 30 años después sigue igual de fresca que el primer día.

    Responder

Deja un comentario

Tu e-mail no será publicadoRequired fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*