Llevo toda la vida escuchando frases tópicas sobre una de mis muchas aficiones. Cuando algún criminal cometía alguna barbaridad y resultaba haber jugado o ser fan, el hecho de jugar se convertía en un motivo más para ser un asesino. Hubo un tiempo en que mencionarlos era motivo de mal rollo y en el que una chica no podía decir que jugaba por miedo a ser discriminada.

Por suerte, los tiempos han cambiado y algunos de esos tópicos están a punto de desaparecer. Otros siguen estando ahí, porque hay que seguir evolucionando y comprender que hay cosas que son una afición más que puede ser compatible con una vida sana y equilibrada.

De los videojuegos no se aprende nada

Partiendo de la base de que nos encontramos ante experiencias audiovisuales interactivas de ámbito doméstico (así los llamo yo) éstos generan sensaciones, sentimientos, reflexiones y hasta rechazo ante situaciones en las que de otro modo no podríamos interactuar. Contextos históricos o argumentos futuristas en los que podremos realizar acciones y tomar decisiones trascendetales dentro de la aventura. Una forma divertida de vivir aventuras imposibles en la seguridad de nuestra casa.

Vivir la historia desde un nuevo contexto, aprendiendo el por qué de ciertos eventos de la historia o elementos de ciencia ficción aplicados a mundos virtuales. Hay miles de aplicaciones científicas y simuladores que parten del concepto interactivo y que se usan a diario en ingeniería y otros campos.

Hay propuestas maravillosas que usan los videojuegos para que los niños en quimioterapia puedan evadirse jugando y compartiendo sonrisas.

No todos los videojuegos tienen una utilidad pedagógica, es obvio, pero los tipos de jugabilidad son tan diferentes que siempre podremos encontrar un videojuego para cada momento indicado. Uno de karaoke para amenizar un encuentro con amigos en casa; un cooperativo con unos amigos o simplemente un indie con aspecto retro para desconectar después del trabajo o para jugar en el metro.

Los videojuegos son caros

Si te compras un videojuego de salida claro que son caros. Pero hay mil opciones para conseguir grandísimos videojuegos a coste reducido sin recurrir a la piratería. Steam, Gog y otras tantas plataformas en la que conseguir juegos rebajados o packs en los que simplemente pagas lo que te apetece y obtienes varios videojuegos de calidad.

Además, los videojuegos van bajando de precio con el paso de los meses. Ofertas en digital en las plataformas online de las consolas de nueva generación y juegos gratis por estar suscrito a sus servicios premium.

Créeme, no te compres el título de turno de salida o vende un par que ya no uses y te saldrá mucho más barato. Pagar caro ya no está de moda y no serás el más chulo del barrio por no saber esperar un mes o dos.

Se deben prohibir los videojuegos a los niños

Sabemos que pasa cuando prohibimos algo a un niño. Y más si lo hacemos a un adolescente. Ante una mala actitud, se debe educar proactivamente e incentivar el uso de videojuegos como complemento a lectura, cine, dibujo y otras muchas actividades. Si utilizamos los videojuegos como premio, el niño agradecerá ser recompensado con un rato de juego cooperativo con papá o mamá. Fomentan la creatividad y son algo que, aplicado con coherencia, puede ser muy beneficioso.

Un uso moderado y proactivo de los videojuegos ayudará al niño a asimilarlos sin obsesionarse y como incentivo a unos deberes bien hechos o unas buenas notas en el colegio. Eso sí, que no sustituya al resto de entretenimientos, el rato de juego justo y necesario para poder disfrutar. No son una primera necesidad, son ocio.

Por cierto, si tenéis dudas de si un juego es apto solo tenéis que girar la caja y mirar la edad recomendada. Y si no lo es, siempre podremos jugar con ellos para que nos expliquen su opinión y sensaciones además de responder a sus dudas. Mi hijo se toma muy en serio las edades y el pegi, por lo que muchas veces me pregunta con qué edad podrá jugar a ciertos títulos. Le respondo de forma natural y tenemos nuestras conversaciones sobre el tema. Aprendo de él y el aprende de mi, luego pasamos a hablar de sus dibujos favoritos y seguimos aprendiendo.

Otro día os cuento cuando le da por dibujarme como si fuese un personaje de Minecraft, está hecho un artista.

Los videojuegos aislan / Los videojuegos rompen relaciones

Estamos ante un auge del videojuego multijugador cooperativo en el que estar en contacto con los amigos o la posibilidad de compartir experiencias está a la orden del día. Son tema de conversación tomando una cerveza o en el descanso del trabajo. Cientos de foros aunan gente opinando y compartiendo. Gracias a los videojuegos he conocido a grandes amigos, como tantos otros que conocí en otras situaciones.

Pueden ayudarte a sobrellevar situaciones complicadas ofreciéndote diversión y entretenimiento, ya que pueden ofrecerte argumentos e historias complejos para reflexionar. Otros solo servirán como mero arcade para quemar adrenalina, cumpliendo su función de desestresante.

Los videojuegos no rompen relaciones, las personas que no atienden las prioridades de la vida son las que las rompen. Hay que saber valorar lo que tenemos y que todo tiene su momento. Un videojuego nunca puede estar antes que la familia, amigos, pareja o personas que nos necesitan. Conozco a parejas que disfrutan en pareja jugando a juegos o viendo series en los servicios de streaming que ofrecen las consolas (Wuaki o Netflix, entre otros). Tienen las consolas como centro de ocio en casa para ver cine, series y televisión por lo que jugar es una opción más.

Pueden crear adicción, por lo que es conveniente administrar las horas que pasamos jugando para que nuestros ojos descansen y que nuestra salud no se resienta. Ante la duda es conveniente consultar con un experto. En este caso la adicción no es una mentira, es algo que puede ser real y hemos de ser capaces de darnos cuenta de ello o dejarnos ayudar para solucionarlo.

Todos los videojuegos son violentos

Así como el cine es un reflejo de lo que ha sido, es y podría ser la humanidad los videojuegos comparten muchos matices con el séptimo arte. En el peor de los casos, un videojuego violento te muestra la decadencia humana desde un entorno virtual. El empuñar una espada o un arma de fuego y pelear con otros jugadores cada uno desde su casa no te convierte en una mala persona y hasta es divertido.

Ante la posibilidad de que un niño acceda a videojuegos no aptos para su edad los padres deben comprobar la edad recomendada (en la parte posterior de la caja del juego) y supervisar las partidas, compartiendo un rato con ellos para descbrir sus propios gustos personales.

Y en cuanto a los adultos no hay mucho que añadir. Ya sóis adultos, a veces un videojuego es solo entretenimiento y en otros casos una obra de arte.

Los juegos del móvil (casual) no son videojuegos

Anda ya, que no te lo crees ni tú. Hay tanta gente que juega al triviados, apalabrados y al atontados y critica los videojuegos diciendo con aires de dignidad “yo no juego a videojuegos”.

Ay, querid@ amig@, eso también son videojuegos. Hasta es posible que hayas jugado a muchos más sin saberlo. Los que jugamos te acompañamos en el sentimiento.

No hay arte en los videojuegos

Uff, diseñadores y dibujantes de renombre han colaborado en proyectos maravillosos. Argumentos maravillosos con densos guiones que te llevarán a una inmersión agradable en mundos imaginarios o escenarios basados en lugares reales.

Bandas sonoras maravillosas que harán que te quedes escuchando y pierdas la noción del tiempo, sonidos épicos que te transportarán a otras épocas o harán volar tu imaginación.

Hay mucho arte detrás de cada proyecto. Incluso los equipos más pequeños de desarrolladores pasan meses / años perfilando todos los detalles de un proyecto para dotarlo de personalidad propia.

Las chicas no juegan a videojuegos

Jajajaja, he conocido a alguna que se había creado un perfil alter ego falso para poder comentar sobre videojuegos sin que la miraran mal. Pero eso era otra época, ahora las chicas que juegan a videojuegos alardean de ello con toda naturalidad.

Eso sí, tampoco me parece que deba ser un mérito jugar a videojuegos y ser mujer. Es decir, la igualdad significa que puedan hacerlo sintiéndose cómodas sin más.  A su aire, disfrutando y compartiendo experiencias y con todos esos trolls salidos comentándolas en sus cuentas de instagram o youtube.

Los videojuegos no te van a dar de comer

Ay, esa afirmación tan terrible me la dijo una ex novia justo antes de estar dos años trabajando para un portal encargándome de todos los contenidos por un sueldo bastante digno. Un trabajo ilusionante que resultó formativo y que me marcó para siempre. Cuanta ilusión me hizo.

Es obvio que hoy en día vivir como analista de videojuegos tiene menos salidas pero todo es posible. En el sector prensa de videojuegos queda mucho por hacer y la independencia suele brillar por su ausencia.

En cuanto al desarrollo de videojuegos propiamente dicho España está en un gran momento. El videojuego indie vive su época dorada y muchos programadores se han lanzado al desarrollo independiente para darse a conocer. Es un sector lleno de oportunidades, ya que la falta de inversores ha hecho que los desarrolladores busquen alternativas creativas para tirar adelante. Hoy hay mucha más formación en desarrollo de videojuegos que hace unos años y es una carrera factible y real.

Jugar a videojuegos significa inmadurez

¿Cómo? Que ya pintamos canas hombre, incluso muchos sois papás. ¿Es inmaduro echar una partida e incluso una cooperativa con nuestros hijos o nuestros padres?

Mi padre venía a ver cuando jugaba a The Elder Scrolls porque le gustaba la historia y disfrutaba de las aventuras comentando el argumento que se iba desarrollando en la pantalla. Hay muchas formas de que los videojuegos formen parte de la vida de uno, al mismo nivel que cualquier otra actividad de ocio de ámbito doméstico.

Disfruto escribiendo, leyendo, viendo series / cine y con muchas otras actividades. Entre ellas, jugar a videojuegos. Hay días que llego tan cansado que no tengo ganas de jugar y me dedico a otra cosa y el mundo sigue girando.

Los tiempos están cambiando. Y nuestra labor como difusores de las culturas digital e interactiva es normalizar las tendencias que nuestros hijos asimilarán de una forma tan normal como nosotros lo hicimos con el uso de internet o teléfonos móviles. El mundo es interactivo, los videojuegos forman parte de ese gran aprendizaje que es la vida y nos permiten ponernos en la piel de ese intrépido aventurero o revivir las épicas batallas de Star Wars en el salón de nuestra casa. Unen personas, difunden el buenrollismo (y alguna que otra discusión de entrañables trolls) y en nuestro caso nos dan fuerzas para seguir escribiendo y difundiendo este maravilloso sector creado bit a bit.

¿Tienes alguna duda? Coméntanos y te responderemos lo antes posible. 

 

 

 

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Locutor vocacional y escritor empedernido. Lo mío es expresar lo que me gusta (y lo que no) de los videojuegos que caen en mis manos. PSN ID: Capadocius Xbox Live: Capadocius Steam: TheCapadocius

1 Comentario

  1. De acuerdo con todo… menos lo de los móviles. Sí que son videojuegos, pero para mí son a su vez el mayor peligro para los videojuegos tradicionales. Como los chirrijuegos triunfen, ya podemos dar por muertas las consolas (hay que ver cómo están las portátiles).

    Especial mención a lo de que los videojuegos son caros, como muy bien dices hay que esperar a que bajen de precio, que es lo que hago. Mi límite son 30€, no pienso pagar más por ninguno, aunque ya no me queden dedos tras haberme mordido las uñas por juegos como MGSV. Pero la misma gente que se gasta un pastizal en irse de fiesta no se gastan 60€ en un juego, que te puede durar perfectamente más de 30 horas. O una película que te dura dos horas, por más de 15€.

    Sobre todo lo otro, sigue habiendo mucha crítica por gente que no ha tocado un videojuego en la vida. No todos los juegos son de matar, los hay de puzzles, conducción, rol, plataformas, etc. Pero la misma gente que dice que son violentos, o inadecuados para ciertas edades no tienen ningún reparo en ver películas de acción mucho más violentas que cualquier videojuego, o no limitan a sus hijos a consumir televisión o series.

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